artista del hambre ó hambre del artista

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artista del hambre ó hambre del artista

Fotografía: Rodrigo Munhoz (Brasil)

Hélice- Festival Internacional de performance-Quito, Junio 2015

Duración : 15’

La acción se realiza en los exteriores e interiores de la Casa de La Cultura en Quito. Arrastro un corazón de cerdo que lo sostengo con la boca,  mientras va dejando un rastro lineal por el espacio que recorro.

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Este sentido efímero  de trazo, parte de la incredulidad  al sistema en su conjunto, a la institucionalidad cultural  en cuanto  se pertenece a la misma estructura,  Una acción expresiva y visceral que  toma  y presenta  una realidad alterada, distópica, como una escena de kin ki duck ,  cuyos personajes son trastocados por  realidades dislocadas por la condición humana,  metáfora de la relación vida-hombre-creación-trabajo,  Lo convulso de la imagen provocada y del espacio usado da cuenta de la carga e irreverencia política al lugar, enaltecido por el peso histórico y su aroma de sagrado-sublime.

La línea esboza una dirección, un camino, que se pierde en la duda, la incredulidad de pertenecerse a un sistema que precariza todo, si acaso, es cualidad en el capitalismo, esta condición que no solo es económica, sino que, es desestabilizadora e insiste en ser excluyente con lo creativo. A menudo fortalece la práctica artística, pero no se puede caer en el abuso o apología de lo precario, la categoría visceral aplica como gesto imaginativo, no como medio de subsistencia, peor aún, como medio cotidiano de creación y vida.

La condición de crisis, ha estado presente a lo largo de la extensión del arte y cada propuesta puede parecer una respuesta, matizadas con mayor  o menor claridad unas con otras, y muy a pesar de las insistentes réplicas siempre la sociedad acusa que hace el arte por la misma, pero la pregunta debe ser volteada, que hace la sociedad por los artistas, no es condición del arte arreglar nada, es demasiado ostentoso  el encargo.  De tal manera que línea- carne-cuerpo, conjugan un pasaje, una acción, un gesto con implicancias de “morder la mano que te da de comer”.